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LA
RAMBLA
Texto
y fotos de Georgina Castillo
Ayer
La viveza de las Ramblas tiene tan sólo cien años.
Su denominación en latín, ''arenno'', da cuenta
del aspecto áspero y desolado que tenía en la antigüedad,
mientras que la palabra árabe ''ramla'', con la que los
árabes designaban el lecho de un río, en este caso
el Cagadell (donde iba a parar toda la porquería que se
tiraba por encima de la muralla) nos acerca ya al nombre por el
que es conocida aquí y alrededor del mundo.
Las
Ramblas comenzó a tener aspecto de calle cuando, durante
los siglos XVI y XVII, empezaron a edificarse conventos del lado
del Raval, que posteriormente fueron demolidos y ocupados por
edificios que en la actualidad tienen ya un incontestable valor
histórico: el Teatre del Liceu (construído en 1844
y recientemente restaurado tras el devastador incendio de 1994),
el Mercat de la Boqueria, y el Hotel Oriente. Sin embargo, no
fue hasta el momento en que la muralla de Jaume I fue derribada
y las primeras casas fueron edificadas en el espacio dejado por
ella, cuando recibió oficialmente el nombre de calle y
se convirtió en el paseo vital de la ciudad.
Hoy
Llamas a un amigo o amiga y quedáis para veros y tomar
algo. No te esfuerces en pensar dónde vais a encontraros:
la cita será en Canaletas, al principio de las Ramblas.
No te esfuerces tampoco en desviarte de ella para encontrar un
lugar tranquilo donde no haya a tu lado un inglés/alemán/americano
con una jarra de cerveza que le llegue hasta las cejas: acabarás
en el Caféde la Ópera, delante del Liceo y de unas
patatas bravas.
Bajas
las Ramblas quejándote de todo, hasta de las inocentes
flores y los estúpidos ratoncitos. Que si ''la gente está
más embobada que la estatua que tienen delante'', que si
''estos raperos no se cansan nunca'', que si ''el abuelito de
la 'bolita por aquí bolita por allá ya le ha sacado
30 € a un italiano'', que si ''no se han enterado estos 'guiris'
que esto no es México'', que si ''el ridículo que
están haciendo las de la despedida de soltera'', etc. Te
vas a seguir quejando siempre, porque volverás a bajar
por las Ramblas aunque no quieras. Si no tienes un destino preciso,
vas a deslizarte por ellas como todo el que vive en esta ciudad,
sea tonto, rico o rubio. Es así.
La llegada a casa o al hotel es lo mejor de un día de Ramblas.
Ya pueden decir algunos que es un mosaico de culturas, un collage
de colores y ruidos, el lugar de Barcelona donde se expresa con
mayor viveza el espíritu popular...sí, estoy de
acuerdo, pero ¡québien se está con los pies
en remojo, las persianas bajadas y la música a medio volumen!
Hay
que ver
Bajando por las Ramblas y girando a la derecha por la calle Nou
de la Rambla, se encuentra, en el número 3 de esta misma
calle, el Palau Güell, obra del mundialmente famoso (y a
punto de recibir el cargo de santo) Antoni Gaudí. Construída
entre 1886 y 1889 como mansión para una familia de industriales
barceloneses y convertido en museo de las artes escénicas,
fue la primera gran obra de Gaudí, en la cual desplegó
todo su caudal imaginativo. Dicho de otra manera: el Palau Güell
es un sueño. Y si no te lo crees, entra hasta el salón
central y contémplalo con una mirada de conjunto, sin detenerte
en todos sus detalles (eso viene después). Vas a ver cómo
vuelven a tu memoria los paisajes que imaginabas, de pequeño,
cuando te leían esos cuentos en los que las casas no eran
como la tuya o la mía sino como las que sólo pueden
existir en los sueños o en los cuentos... |